Eugenia Castro, huérfana, comenzó a trabajar en la residencia de Juan Manuel de Rosas en la década de 1830. Luego de tener una hija con Sotero Costa de Arguibel, pasó a ser la amante del Restaurador de las Leyes, dándole seis hijos hasta el exilio de Rosas en Inglaterra. Este libro sigue la descendencia de esos hijos en Argentina hasta nuestros días, llegando hasta los tataranietos de Eugenia.